¿Porqué somos tan zarandeados en nuestra vida cristiana?
¿Porqué aparentemente somos más contradictorios que la mayoría de los religiosos y nos hace falta el "glamour" espiritual que poseen los grandes iniciados?
Tal vez podamos encontrar las respuestas a estas preguntas si entendemos la importancia de la resurrección del Señor y su victoria sobre la muerte. Así podremos entender un poco más de la esencia de nuestro peregrinar por este mundo.
1 carta a los tesalonicenses 4:13-18
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos con estas palabras.
Pero para entender mejor la resurrección y su importancia en nuestras vidas, también necesitamos encontrar respuesta a las siguiente preguntas; que, aunque a veces pensamos que las tenemos dominadas, si profundizamos un poco nos daremos cuenta que no dominamos el tema y que lo que pensamos no tiene mucho fundamento que digamos.
¿Qué es la muerte?
¿Qué es la eternidad, qué la vida eterna y cuando comienza?
¿Qué es la resurrección?
Vamos tratando de responder cada una de estas preguntas desde la perspectiva bíblica para situarnos en el contexto de la resurrección de nuestro Señor Jesús.
¿Qué es la muerte?
Desde la perspectiva humana, en general, la muerte es dejar de existir; por lo menos en este mundo. Es la separación de los seres que nos importan, dejando de tener contacto y comunicación “real” con ellos.
Lo que la palabra de Dios nos dice de la muerte es que es un estado de separación de lo que llamamos vida; de dejar de existir de una manera para pasar a otra circunstancia. La muerte no es dejar de ser o de existir por completo, como a veces pensamos. Aún la misma ciencia nos da testimonio de ello con la ley de la conservación de la materia (masa y energía) que dice que “la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”.
Para entender la muerte en el ser humano, sobre todo en el primer hombre y mujer, debemos recordar que la Biblia nos enseña que estamos constituidos de espíritu, alma y cuerpo y que, cuando la muerte llegó a la humanidad comenzó a manifestarse como un proceso en la existencia del hombre. También hay que recordar que el proceso de la muerte inició en el momento que el hombre y la mujer decidieron comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal
En el mismo momento que Adán y Eva comieron del fruto, su espíritu murió; es decir, se separó de Dios, que es la fuente de vida; dejaron de tener comunión con el Él. Pero también su alma sufrió una transformación, comenzó a dañarse por la falta de contacto con el Espíritu vivificante del que habla la carta a los Corintios (15:45) “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” Y dos de las primeras manifestaciones que tuvieron fue la vergüenza y el miedo; así que se cubrieron y se escondieron de Él.
Al corromperse el alma, esta también se separó de Dios, de sus propósitos, de la armonía con la creación y extendió la muerte por toda ella, incluyendo su propio cuerpo. Porque cada vez que pecamos, la muerte hiere y corrompe nuestro cuerpo y sus funciones vitales enfermándolo, dañándolo hasta la muerte, hasta su corrupción completa… “ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.”
(1ª Corintios 15:56).
Sin embargo, los que mueren no dejan de existir; siguen teniendo actividad existencial. La Biblia compara a los muertos con los que duermen, o sea que están recostados sin actividad aparente; pero ocupados en una realidad alterna con mucha actividad. Es decir, existen e interactúan en una dimensión espiritual, pero no pueden intervenir en nuestra “realidad”; aunque nosotros si podemos acceder a la suya. Y a pesar de que en esta ocasión no voy a profundizar en el tema, no obstante, la Biblia da testimonio de esto: Hebreos 12:22-24 “sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.” Lucas 9:28-36 “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él. Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía. Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto
Los muertos, como ya dijimos entonces, son como los que duermen: su cuerpo está inerte; pero su alma y su espíritu están operando. Mientras que los que son de Cristo y que han muerto están esperando en un lugar para ser resucitados juntamente con Él. Los demás están en el hades, en el mar o con la misma muerte, sufriendo y esperando hasta que sean juzgados, Porque la muerte también es un personaje, que tiene autoridad sobre todos los que han decidido servirle al rechazar a Dios y a su hijo que murió por nuestros pecados.
Por otro lado, aunque la resurrección no existe como enseñan algunas religiones orientales y el esoterismo, pues nadie puede vivir más de una sola vez en esta realidad; lo que sí es posible es que una persona muera más de una vez.
“27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hechos 9:27-28
Los seres humanos sólo pueden morir una vez antes del juicio; pero si no son justificados por Jesús para estar en el Libro de la Vida, entonces pueden sufrir una segunda muerte, que es ser lanzados al Lago de Fuego.
“11El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.” Apocalipsis 2:11
“11Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Apocalipsis 20:11
¿Porqué analizar todo esto para hablar de la resurrección de Cristo? ¿Qué tiene de importancia entender el proceso de la muerte para un hijo de Dios? Quizás el asunto nos quede más claro si tratamos otro tema que también está relacionado: La vida eterna.
¿Qué es la vida eterna?
La eternidad es un estado de existencia, un físico podría decir que es un movimiento continuo sin fricción. Esta se manifiesta en el centro de nuestro propio ser, los hombres y mujeres de este mundo son eternos ya sea para vida o para muerte.
“11Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” Eclesiastés 3:11
Lo que vivimos actualmente es un proceso en el que Dios limitó la existencia para que el ser humano definiera su postura frente a su creador y la creación. Ese límite existencial la Biblia lo define como “los tiempos”; es un período que comienza en como todo en el proncipio: “1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.” Génesis 1:1-5
Y termina con la trompeta que hará sonar el séptimo ángel del libro del libro de Apocalipsis 10:1-7: “ 1 Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. 2Y tenía en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; 3Y clamó con grande voz, como cuando un león ruge: y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces. 4Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba a escribir, y oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas. 5Y el ángel que vi estar sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, 6Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más. 7Pero en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare a tocar la trompeta, el misterio de Dios será consumado, como él lo anunció a sus siervos los profetas.”
“3Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 4y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.” Apocalipsis 22:3-5
La eternidad es un estado en el que ya no trascurre el tiempo, sólo se es.
La resurrección.
Tal vez ahora estemos más listos para entender la importancia de la resurrección, primero en Jesucristo y después operando en nosotros.
¿Cómo nos afecta la resurrección de nuestro Señor en los tiempos, o sea en esta vida? Primero, revirtiendo el proceso de muerte, porque cuando Cristo venció a la muerte, tuvo la potestad de soplar el Espíritu de vida en aquellos que habían creído en Él: “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” Juan 20:22. Cuando eso sucedió, nuestro espíritu volvió a tener comunión con el Padre, volvió a la vida. Hay que recordar que cuando el hombre murió, no perdió su espíritu, sino que su espíritu de separó de Dios; entonces, cuando Cristo sopló su Espíritu en la humanidad, el espíritu del hombre volvió a la vida.
No podemos separar existencialmente el espíritu del hombre del alma y de su cuerpo. Lo que quiero decir, es que el ser humano es integral. Sólo lo podemos separar para su estudio y análisis, así como para saber qué parte de él está actuando. ¿Porqué una persona que está muerta duerme? Porque no tiene cuerpo; o más bien, porque su cuerpo está sembrado en la tierra deteriorándose hasta que le sea concedido un nuevo cuerpo… espiritual. Su cuerpo está separado del alma y del espíritu esperando ser revestidos. Es parte de nuestra esencia.
“51He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
De la misma manera que no podemos separar a Dios existencialmente. Nosotros no creemos en tres Dioses que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Creemos en un solo Dios que se manifiesta en tres personas que tienen funciones distintas, pero que son parte de la esencia del único Dios.
Ahora, en la vida eterna, nuestro espíritu tiene comunión con el Espíritu de Dios, pero nuestra alma está completamente corrompida; su predisposición continua es hacia la muerte; así se ha desarrollado y de esa manera está entrenada. Por eso la importancia del proceso de santificación; a través del cual vamos a hacer volver nuestro corazón, mente y fuerzas al camino de la salud, de la salvación, del Shalom. Mediante este proceso, ganamos nuestras almas para Cristo.
Como dijimos, no se puede separar al hombre existencialmente, esto quiere decir que si se pierde su alma, él se pierde por completo. Cuando comenzamos el proceso de santificación sólo una parte muy pequeña de nuestra alma es restaurada, la que tomó la decisión de seguir a Jesús. Por eso es que podemos hablar de diferentes cualidades de hijos de Dios, dependiendo de cuanto han trabajado con su alma. De esa manera opera la resurrección de Cristo cada día en nuestras almas mediante la palabra de vida y la fe que depositamos en ella.
Finalmente nuestros cuerpos van a experimentar la resurrección el día que seamos revestidos con el cuerpo espiritual que Dios tiene para nosotros. La belleza de esos cuerpos (su gloria) va a ser en función de la restauración de nuestras almas en el transcurso de los tiempos.
35Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 36Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. 37Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; 38pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. 39No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. 40Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. 41Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.” 42Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. 43Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. 44Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 45Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 46Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 48Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 50Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” 1 corintios 15.
“1Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 2Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 3y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. 4Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 5Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. 6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” Apocalipsis 20:1-6
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